Cuaderno de Bitácora, Día 49 - Señales
Hace poco lei "El Alquimista" de Paulo Coelho. Y he de admitir que es interesante, o al menos que te hace reflexionar sobre algunas cosas. Una de ellas, la que más me llamó la atención fue la de las señales. Según Coelho, Dios se comunica con nosotros a través de señales que aparecen en nuestro entorno, pero que hemos de estar atentos a ellas pues pasan desapercibidas para el ojo distraído. Es decir, cosas insignificantes que, bien interpretadas, pueden ayudarnos a cumplir nuestros sueños.
"Bah, que tontería" pensé la primera vez que lo leí. "Si además Dios no existe". Pero a medida que te sumerges en la lectura, van apareciendo señales que guían al protagonista y al lector a través de su destino y de la historia respectivamente. Y cuando finalicé la última página y cerré el libro, ya no me parecía tan estúpida la idea. Y decidí que, a partir de entonces, iba a intentar estar más atento a esas señales, si es que existían. A fin de cuentas no me costaba nada.
Pasaron los días y no ví ninguna señal. Poco a poco iba perdiendo interés y prestando cada vez menos atención. Hasta hoy. Creo poder afirmar que hoy he visto mi primera señal. Algo insignificante y fugaz, como una mirada, pero con un enorme significado imposible de explicar o de escribir en algún sitio. Incluso tengo la certeza de que está bien interpretada. Y no de una forma razonada, como normalmente intento hacer en mi vida, sino que esta vez es una certeza mística, espiritual. Hoy creo haber dado un paso adelante hacia el leiv motiv de este blog: la esencia de la vida. No alcanzo a ver el final y tampoco pienso mirar hacia atrás, pero sé que hoy estoy un poco más cerca de llegar a algún sitio.
"Bah, que tontería" pensé la primera vez que lo leí. "Si además Dios no existe". Pero a medida que te sumerges en la lectura, van apareciendo señales que guían al protagonista y al lector a través de su destino y de la historia respectivamente. Y cuando finalicé la última página y cerré el libro, ya no me parecía tan estúpida la idea. Y decidí que, a partir de entonces, iba a intentar estar más atento a esas señales, si es que existían. A fin de cuentas no me costaba nada.
Pasaron los días y no ví ninguna señal. Poco a poco iba perdiendo interés y prestando cada vez menos atención. Hasta hoy. Creo poder afirmar que hoy he visto mi primera señal. Algo insignificante y fugaz, como una mirada, pero con un enorme significado imposible de explicar o de escribir en algún sitio. Incluso tengo la certeza de que está bien interpretada. Y no de una forma razonada, como normalmente intento hacer en mi vida, sino que esta vez es una certeza mística, espiritual. Hoy creo haber dado un paso adelante hacia el leiv motiv de este blog: la esencia de la vida. No alcanzo a ver el final y tampoco pienso mirar hacia atrás, pero sé que hoy estoy un poco más cerca de llegar a algún sitio.

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