Cuaderno de Bitácora, Día 53 - Derrotismo
En la Segunda Guerra Mundial, hubo un gran estratega, considerado como uno de los mejores de la historia. Era conocido como "El Zorro del Desierto" y su nombre era Erwin Rommel. Durante la guerra en el desierto, Rommel consiguió llevar a sus Africa Korps a varias victorias a pesar de la peor movilidad de los blindados alemanes frente a los ingleses y a los americanos. Se desenvolvió como pez en el agua, pero al final fue vencido debido a la incapacidad del suministro de gasolina para sus tanques. Al volver a Alemania se situó entre los grandes militares del ejército alemán, encargándose de gran parte de la defensa de las costas francesas ante los desembarcos del 6 de Junio de 1944. Irónicamente, fue de los pocos que propuso días antes que el desembarco podía ser realizado por la región de Normandía, en contra de la opinión de Hitler que veía más peligroso el desembarco por el paso de Calais. Y el resto de la historia ya la conocemos todos.
Hoy, y salvando las distancias, me siento un poco como Rommel. Ha sido un día de los de volver a casa con la cabeza gacha pegándole patadas a las piedras y resignarse ante la derrota. Un día de los de mirarse las manos y ver que vuelves con ellas vacías. Un día de los que no merece la pena mirarse al espejo y lo mejor es meterse en la cama lo antes posible. Y sin embargo aquí estoy. Ironías de la vida...
Yo quiero ganar. Lo deseo con todas mis fuerzas y, cada día que pasa, estoy más convencido. Lucharé hasta el final, moviéndome en mi terreno, en busca de la ansiada victoria, en busca del hermoso trofeo.
Hoy, y salvando las distancias, me siento un poco como Rommel. Ha sido un día de los de volver a casa con la cabeza gacha pegándole patadas a las piedras y resignarse ante la derrota. Un día de los de mirarse las manos y ver que vuelves con ellas vacías. Un día de los que no merece la pena mirarse al espejo y lo mejor es meterse en la cama lo antes posible. Y sin embargo aquí estoy. Ironías de la vida...
Yo quiero ganar. Lo deseo con todas mis fuerzas y, cada día que pasa, estoy más convencido. Lucharé hasta el final, moviéndome en mi terreno, en busca de la ansiada victoria, en busca del hermoso trofeo.

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