Cuaderno de Bitácora, Día 71 - De carreras, tropiezos y caídas
La vida es como una carrera. Como una carrera de resistencia, de esas que tienen multitud de obstáculos y en las que se necesita un buen sentido de la orientación para ir hacia delante. Con tramos llanos y fáciles de transitar y con tramos duros y escarpados difíciles de superar. Con constantes desafíos que nos ponen a prueba y que, bien nos dan ánimos para seguir adelante en caso de ser superados; o por el contrario nos hacen pensar en tirar la toalla y abandonar.
Hoy la vida me ha puesto un obstáculo improvisado. Así, de repente y sin avisar. De esos que no te esperas, que no entran en tus planes. De la rapidez con la que cambies tu guión y lo afrentes determinará en gran medida el éxito o el fracaso. De la inteligencia que denotes en ese momento, dependerán las circunstancias posteriores. Y yo hoy he sido un estúpido. Pero un estúpido con mayúsculas. No he podido evitarlo y he tropezado, dándome de bruces contra el suelo, contra la dura realidad. El miedo me ha impedido superarlo y ahora estoy magullado y en el suelo, pensando si realmente merece la pena levantarse y seguir hacia adelante. Pero se que, aunque dude, seguiré mi camino. Decía un antiguo proverbio chino "si te caes siete veces, levantate ocho". Y eso es lo que haré, levantarme y seguir hacia adelante, manteniendome alerta para que la vida no me pilla en otro renuncio y, esta vez, pueda salir vencedor.
Hoy la vida me ha puesto un obstáculo improvisado. Así, de repente y sin avisar. De esos que no te esperas, que no entran en tus planes. De la rapidez con la que cambies tu guión y lo afrentes determinará en gran medida el éxito o el fracaso. De la inteligencia que denotes en ese momento, dependerán las circunstancias posteriores. Y yo hoy he sido un estúpido. Pero un estúpido con mayúsculas. No he podido evitarlo y he tropezado, dándome de bruces contra el suelo, contra la dura realidad. El miedo me ha impedido superarlo y ahora estoy magullado y en el suelo, pensando si realmente merece la pena levantarse y seguir hacia adelante. Pero se que, aunque dude, seguiré mi camino. Decía un antiguo proverbio chino "si te caes siete veces, levantate ocho". Y eso es lo que haré, levantarme y seguir hacia adelante, manteniendome alerta para que la vida no me pilla en otro renuncio y, esta vez, pueda salir vencedor.

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