9 de diciembre de 2006

Cuaderno de Bitácora, Día 374 - Jodido Blanco. Demasiado Negro

Estoy borracho. No lo digo yo, lo dice mi foto de la comunión. No se está quieta, y como todavía tengo la suficiente capacidad para deducir que, a día de hoy, las fotos no se mueven, pues deduzco que estoy borracho. Claro, ustedes dirán "¿Y cómo sé yo eso?". Pues tienen que creerme (espero que todo este año juntos haya sido suficiente), amigos, porque desconozco la manera de demostrarlo.

Tenía ganas de escribir así. Borracho, me refiero. Dicen que los borrachos y los niños nunca mienten. Mi niñez queda un poco lejos (aunque no tan lejos como la de la mayoría de la gente); así que la única manera de soltar verdades como puños es bebiendo como un perro. Como hoy. No es que fuese éste mi objetivo principal en la noche de hoy, pero dadas las circunstancias, pues aquí estoy.

Estoy un paso por delante vuestro. Incluso me atrevería a decir que un paso no, una zancada. Por delante o por encima, o ambos, según como lo queráis ver. Y cuando digo vuestro digo vuestro (de vosotros) y de toda la gente en general (salvo cuatro contados de los cuales tres no conozco). No porque sea más listo (que lo soy) sino porque se ver las cosas mejor (y cuando digo ver, no me refiero sólo a los ojos). Entiendo el mundo de otra manera. Soy capaz de plantearme dudas que ni siquiera vosotros llegaríais a entender y de comprender cosas que jamás habéis escuchado. Desarrollo argumentos más poderosos y consistentes, y consigo encontrar caminos que pasan desapercibidos a vuestra vista inexperta e inútil. De verdad. Tachadme de vanidoso si así dormís más tranquilos.

Sin embargo, en un análisis más exhaustivo descubro que estoy una zancada por detrás. Ni mayor ni menor que la de antes; igual. Y lo que antes utilizaba en vuestra contra cambia de dirección como la brisa marina para volverse en contra mía. Cuanto menos curioso, ¿no? La respuesta, fácil: diferentes formas de ver el mundo. Demasiado simple, pero demasiado acertado. Y ahí no tengo el suficiente conocimiento razonado de los hechos como para decidirme entre una y otra, aunque muchos de vosotros lo harías sin pestañear; metiéndoos en barrizales suficientemente grandes para hundiros con vuestra jodida arrogancia. No existe una manual que nos indique el mejor camino a elegir en esta perra vida. Y por mucho que queramos, apuesto a que nunca lo habrá (y tal vez sea bueno que no lo haya).

Por eso, tenemos libertad para elegir. Elegir por donde queremos meter la pata. Vosotros habéis elegido la V-30 (la V es de Vida), yo prefiero un camino de tierra. Vosotros os encontrareis con atascos, pues todo el mundo piensa como vosotros y vosotros pensáis como todo el jodido mundo. Yo me encontrare con barro, demasiado para mi gusto. Mi forma de ver la vida es mejor.

Sin embargo, no puedo demostrarlo y admitir categóricamente que una cosa es mejor que el resto sin pruebas evidentes que lo corroboren se sale de mi modus operandi. Y de todas maneras, ¿que iba a cambiar? Mañana el mundo seguirá siendo el mismo (la misma mierda de todos los días). Porque todo se reduce a dos puntos de vida, dos simples ideas. Vuestro (jodido) blanco y mi (demasiado) negro.


P.D. Tenemos que hablar. Dime, ¿de verdad la vida merece la pena?

...

0 Comments:

Publicar un comentario

<< Home