Cuaderno de Bitácora, Día 426 - "C'est finí"
Curioso. Mi último comentario comenzaba de la misma manera que el título del de hoy. Premonición, casualidad o, simplemente, intuición. Todas las cosas tienen un principio y deberían tener un final, aunque no vivamos para verlo. Y aquí me vais a permitir desviarme un momento del camino. Todas las cosas tienen un principio, y, aunque una cosa sea principio de otra; la primera tendría que tener un principio. Creo recordar que Santo Tomás dijo algo parecido. Es decir, si todo tiene un principio, y ese principio a su vez debe tener un principio y así sucesivamente, entraríamos en un bucle infinito. El bueno de Tomás ponía a Dios como idea creadora de todo, es decir, como principio. A partir de Dios, todo. Y antes de Dios, nada, pues Dios ya era todo.
La segunda tesis es la de la ciencia, que remontándose hasta atrás llega al Bing Bang. La pregunta es la misma que con Dios: ¿y antes? Antes nada. El Bing Bang significó el origen de todo, del espacio y del tiempo. De esta manera, no cabría preguntar que había antes porque no existía el antes. Ésta es más rebuscada, a mí me gusta más.
Pero si hay algo que tienen en común ambas tesis es que la explicación de nuestro origen, sea cual sea de las dos, está fuera del alcance de nuestro entendimiento. Porque tal y como hemos evolucionado, y tal y como está desarrollada nuestra mente es imposible que concibamos o bien un ser todopoderoso, creador, atemporal, omnipotente y omnipresente como Dios o que lleguemos a creer que hubo un momento en el que el tiempo, simplemente, no existía. Y cualquier otra teoría que pudiera surgir en los próximos años tendría también connotaciones que escaparían a nuestra propia razón.
¿Cuál es el problema entonces? Que todavía no somos lo suficientemente inteligentes como para entender nuestro propio origen. Que todavía nuestra forma de ver el mundo no admite conceptos infinitos como podría ser Dios, el espacio o el tiempo. Y eso es una gran noticia. Porque significa que todavía nos quedan cosas realmente importantes que descubrir, que todavía tenemos terreno por evolucionar.
Si intentásemos colocarnos en el papel de uno de los primeros hombres, allá por la zona de Mesopotamia hace miles de años, jamás llegaríamos ni siquiera a imaginar una mínima parte de todas las cosas que hoy consideramos comunes, como la electricidad o lo que conocemos del Espacio. Y si en 10.000 años hemos conseguido todo esto ¿qué no seremos capaces de avanzar dentro de otros 10.000 años? Yo por lo menos intentaré poner mi granito de arena para que podamos ser mejores en el futuro.
Y dicha ésta disertación filosófica, aplicable al cambio de orientación drástico que he tomado este año, me despido. He estado reflexionándolo mucho tiempo y creo que ha llegado el momento de decir adiós. Han sido muchos buenos ratos los que he pasado escribiendo en este mi rincón, cultivadores pensamientos, bonitos recuerdos, grandes frases, emociones... Unas veces he podido expresar lo que pensaba con mayor claridad de la que me creía capaz y otras sin embargo he sido incapaz de dar con la tecla exacta, pero no por ello la melodía queda desafinada. Ha sido una actividad muy enriquecedora y, sin lugar a dudas, hoy puedo asegurar rotundamente que soy mejor persona que hace 426 días. Y eso es el mejor objetivo al que se puede aspirar.
Lo primero que haré será recopilar todos los artículos que he escrito. Tal vez los imprima y los guarde en algún cajón de mi habitación, a mano para poder recordarlos en cualquier momento. Y luego a mirar hacia adelante, hacia el futuro. Me gustaría embarcarme en nuevos proyectos en los que poner toda mi ilusión. Incluso, ahora que escribo estas últimas frases, me ha entrado cierta morriña y puede que vuelva, algún día. Quien sabe. Los caminos del Universo son inescrutables.
Y para finalizar, deciros que la esencia de la vida la encontré hace tiempo, pero aun sigo buscándola. Porque precisamente es ésa la esencia de la vida, su búsqueda. Como ya he dicho, este blog me ha ido haciendo cada día mejor persona, reflexionando, planteándome dudas, creciendo. Y esa es la verdadera esencia, el ir mejorando día a día. Lo que nos hace felices y libres a la vez. Porque todo aquel que no la busque jamás la encontrará, y sin embargo aquel que se decida a ir en su búsqueda ya la habrá encontrado. Por eso el título es tan paradójico: la esencia de la vida no es, ni más ni menos, que su simple búsqueda. No tiene un principio ni un final, y es infinita. No tiene límites. Si no me creéis, probad a buscarla. Total, probar es gratis...
Ha sido todo un placer. Yo ahora me marcho de aquí, pero sin duda, lo que no dejaré de hacer nunca es seguir ...
BUSCANDO LA ESENCIA DE LA VIDA
La segunda tesis es la de la ciencia, que remontándose hasta atrás llega al Bing Bang. La pregunta es la misma que con Dios: ¿y antes? Antes nada. El Bing Bang significó el origen de todo, del espacio y del tiempo. De esta manera, no cabría preguntar que había antes porque no existía el antes. Ésta es más rebuscada, a mí me gusta más.
Pero si hay algo que tienen en común ambas tesis es que la explicación de nuestro origen, sea cual sea de las dos, está fuera del alcance de nuestro entendimiento. Porque tal y como hemos evolucionado, y tal y como está desarrollada nuestra mente es imposible que concibamos o bien un ser todopoderoso, creador, atemporal, omnipotente y omnipresente como Dios o que lleguemos a creer que hubo un momento en el que el tiempo, simplemente, no existía. Y cualquier otra teoría que pudiera surgir en los próximos años tendría también connotaciones que escaparían a nuestra propia razón.
¿Cuál es el problema entonces? Que todavía no somos lo suficientemente inteligentes como para entender nuestro propio origen. Que todavía nuestra forma de ver el mundo no admite conceptos infinitos como podría ser Dios, el espacio o el tiempo. Y eso es una gran noticia. Porque significa que todavía nos quedan cosas realmente importantes que descubrir, que todavía tenemos terreno por evolucionar.
Si intentásemos colocarnos en el papel de uno de los primeros hombres, allá por la zona de Mesopotamia hace miles de años, jamás llegaríamos ni siquiera a imaginar una mínima parte de todas las cosas que hoy consideramos comunes, como la electricidad o lo que conocemos del Espacio. Y si en 10.000 años hemos conseguido todo esto ¿qué no seremos capaces de avanzar dentro de otros 10.000 años? Yo por lo menos intentaré poner mi granito de arena para que podamos ser mejores en el futuro.
Y dicha ésta disertación filosófica, aplicable al cambio de orientación drástico que he tomado este año, me despido. He estado reflexionándolo mucho tiempo y creo que ha llegado el momento de decir adiós. Han sido muchos buenos ratos los que he pasado escribiendo en este mi rincón, cultivadores pensamientos, bonitos recuerdos, grandes frases, emociones... Unas veces he podido expresar lo que pensaba con mayor claridad de la que me creía capaz y otras sin embargo he sido incapaz de dar con la tecla exacta, pero no por ello la melodía queda desafinada. Ha sido una actividad muy enriquecedora y, sin lugar a dudas, hoy puedo asegurar rotundamente que soy mejor persona que hace 426 días. Y eso es el mejor objetivo al que se puede aspirar.
Lo primero que haré será recopilar todos los artículos que he escrito. Tal vez los imprima y los guarde en algún cajón de mi habitación, a mano para poder recordarlos en cualquier momento. Y luego a mirar hacia adelante, hacia el futuro. Me gustaría embarcarme en nuevos proyectos en los que poner toda mi ilusión. Incluso, ahora que escribo estas últimas frases, me ha entrado cierta morriña y puede que vuelva, algún día. Quien sabe. Los caminos del Universo son inescrutables.
Y para finalizar, deciros que la esencia de la vida la encontré hace tiempo, pero aun sigo buscándola. Porque precisamente es ésa la esencia de la vida, su búsqueda. Como ya he dicho, este blog me ha ido haciendo cada día mejor persona, reflexionando, planteándome dudas, creciendo. Y esa es la verdadera esencia, el ir mejorando día a día. Lo que nos hace felices y libres a la vez. Porque todo aquel que no la busque jamás la encontrará, y sin embargo aquel que se decida a ir en su búsqueda ya la habrá encontrado. Por eso el título es tan paradójico: la esencia de la vida no es, ni más ni menos, que su simple búsqueda. No tiene un principio ni un final, y es infinita. No tiene límites. Si no me creéis, probad a buscarla. Total, probar es gratis...
Ha sido todo un placer. Yo ahora me marcho de aquí, pero sin duda, lo que no dejaré de hacer nunca es seguir ...
BUSCANDO LA ESENCIA DE LA VIDA

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