25 de junio de 2006

Cuaderno de Bitácora, Día 207 - Hoy

- Chssss. Para. Para. Quieto ahí. Joder, que pares, cojones. Ahí, muy bien. Ahora, pensemos.

De vez en cuando, mi intelecto ordena y yo obedezco. Y, no se porqué, suele irme mejor que cuando no le escucho y paso de él. Curioso, ¿no?

- De acuerdo, ya estoy quieto. ¿Que és lo que quieres?
-
Joder, pero mira que te gusta hacerme repetir las cosas. ¿No me has oído que pensemos?
-Ya, ¿pero sobre qué?
-
Mira hacia allí y dime que ves
- Ehhh... ¿Oscuridad? Es de noche y estamos a oscuras por este maldito calor, ¿que quieres que vea?
-
De verdad, chico, no se que cojones sería de ti sin mí. Haber si ayudándote un poco...
- ¡Ahhhhh! Ahora ya sí
-
¿Y bien?
- Veo pasado.
-
¿Qué más?
- Alegrías y penas.
-
¿Que más?
- Recuerdos y vida.
-
Sí, yo también lo veo. "Estamos hechos el uno para el otro" Je, je, je.
- Preguntaré yo ahora. ¿Sabes donde estábamos hace hoy cuatro años?
-
Soy tu mente, como no lo voy a saber.
- La Olimpiada de Matemáticas.
-
Que presumido eres.
- A veces demasiado poco. Otras demasiado mucho.
-
Ya has presumido bastante de ello. Porque ambos sabemos lo que sabemos. Y también sabemos que pretendías decirme otra cosa.
- Parece que fue ayer.
-
Topicazo al canto.
- Cómo pasa el tiempo.
-
En efecto.
- ¿Te acuerdas?
-
Vagamente.
- Como siempre.
- No entres en ese tema que tú también tienes lo tuyo.
- Es igual. El caso es que han pasado cuatro años.
-
Es curioso lo deprisa que corre el tiempo cuando miramos al pasado y lo lento que anda cuando miramos al futuro.
- Ja, ja, ja... Estaba pensando lo mismo.
-
Je, je, je...
- Y la conclusión es que...
-
...hemos vivido.
- ¿Pero bien o mal?
-
Es difícil de responder.
- ¿Tu que crees?
-
Creo que tú y yo somos la misma persona. Y sin embargo mantenemos conversaciones a menudo. Muy a menudo. Pero ésta es la primera vez que aparecen sobre un papel. ¿Por qué? Por que hay respuestas difíciles de encontrar, como famosos tesoros antiguos que se esconden Dios sabe dónde. Y lo que hacemos es buscarlas, como hoy aquí. Somos arqueólogos de la esencia de la vida. Exploradores. Aventureros. No se si la vida se vive bien o mal, o si la estamos viviendo bien o mal; sólo se que la estamos viviendo. Y vivir merece la pena. Mires donde miras, siempre verás vida. Es de las pocas cosas seguras que tengo. Moriremos antes o después, pero siempre habrá merecido la pena. Erraremos más o menos, pero habremos sido.
- Joder, que bien hablas...
-
Ja, ja, ja... Se lo que piensas, así que no hace falta que me mientas.
- Vaaaaale. Es que a veces te me vas por los cerros de Úbeda.
-
Anda, lo que te gusta a ti que me vaya y así te quedes sólo.
- No siempre.
-
Lo sé.
- Ya sé que lo sabes.
-
Y yo sé que tu sabes que yo...
- ¡¡No empieces!!
-
Ja, ja. Vale, vale.
- ¿Sabes que día es hoy, no?
-
Ya lo has dicho antes.
- No, no, me refie...
-
Sé a que te refieres, como si no te conociera.
- ¿Y?
-
Pufffffff...
- Amen.
- Ya sabes lo que opino al respecto.
- En efecto.
-
Es curioso, pero es el único tema en el que aun no nos hemos puesto de acuerdo.
- Y no parece que vayamos a conseguir acercar posturas.
-
Es difícil.
- Sí.
-
Y sabes cual es la putada en estos casos.
- Sí.
- Que siempre gano yo.
- Por desgracia.
- Sí, estoy de acuerdo. Por desgracia.
- Podríamos cambiar.
- En efecto, podríamos.
- ¿Y por qué no...
- ...lo intentamos? Ya hemos hablado de ello.
- Cobarde.
-
Yo también te quiero.
- Todo lo que podría haber sido y no fue.
-
Tienes razón.
- ¿Cómo puedes vivir con esa carga?
- No lo sé

- ¿Sabes lo que somos? Unos gilipollas.
-
Ni yo mismo lo habría definido mejor.
- ¿Te acuerdas?
-
Me acuerdo.
- ¿Y crees que se acuerda?
-
Ja, ja, ja, ja… ¿Tu quieres que se acuerde?
- No me importaría.
-
Conoces los hechos y sus repercusiones tan bien como yo o incluso mejor.
- Cierto. Yo vivo y tú analizas y razonas.
-
Hombre, a mí también me gusta vivir de vez en cuando.
- Pues a mi razonar no, que en ese aspecto, con lo tuyo ya tenemos bastante.
-
De todas maneras, ya es tarde.
- ¿Tú crees?
- Me cuesta admitirlo, pero sí.
- Pero te cuesta.
-
Sí.
- Lástima.
- A mi también me da lástima.
- Siento curiosidad por saber que hubiera pasado.
-
Ja, ja, ja… yo también, he de reconocerlo.
- Pero no se puede cambiar el pasado.
- No. Es lo malo. Y tampoco “… lo puedes negar.”
- Gran frase.
-
Gran grupo.
- Gran canción.
-
Las hay mejores.
- Pero está bien, ¿no?
-
Lo está.
- Bueno, pues eso. Que qué se le va a hacer.
-
Cierto. El tiempo cura todas las heridas.
- Joder, y luego me hablas de topicazos.
-
Ja, ja, ja… Bueno, ¿algo más que añadir?
- Tenemos que acabar la historia que estamos escribiendo.
-
Es verdad. Tal vez nos resuelva algunas dudas.
- Tal vez. Es curioso como te gusta cerrar carpetas y luego volver a echarles un último vistazo. Siempre.
-
Que te voy a contar que no sepas.
- Díselo al destino.
- Créeme que tengo una lista con preguntas para hacerle, haber si me despeja algunas dudas.
- Espero estar presente cuando se las hagas, si no luego me las cuentas.
-
Tenlo por seguro. Y ahora a descansar.
- De acuerdo. Si quieres algo, ya sabes donde estoy.
-
Lo mismo digo.
- ¡Hasta mañana!
-
¡¡Talué!!

22 de junio de 2006

Cuaderno de Bitácora, Día 203 - Sigo vivo

"Malos tiempos para la lírica" decía la canción. Algo parecido me ha pasado a mi con este refugio, al que tengo algo descuidado. Que si examen para allí, trabajo para allá, el final de curso, la selectividad... Vamos, que algo ocupado si que he andado (pero tampoco mucho). Sin embargo ahora se presentan un largo verano para cumplir mi principal objetivo: no hacer nada. Y como se que voy a tener tiempo para cumplirlo de sobra, pues de vez en cuando me pasaré por aquí para pasar lista. Eso era todo lo que tenía que decir hoy, y como ya está dicho, me voy. Hasta luego.