samelborP
Escribir me mantiene despierto. Juraría haber leido esto en alguna parte. No importa, dudo que aquí vengan a pedirme derechos de autor. No importa nada, simplemente yo y mis pensamientos. "Yo y mis circunstancias", que dirían Ortega y Gasset. Hoy escribo a oscuras, con la luz de fondo de una de las farolas de la calle, no vaya a ser que me pillen in fraganti sobre el cuerpo del delito. Que mundo este. Que mundo en el que, para escribir, para buscar la esencia de la vida, tienes que estar a oscuras, de madrugada, temiendo que alguien te eche la reprimenda por hacerlo. A donde hemos parado y a donde vamos a parar. En fin.
Tengo un problema. Un serio problema. Sé que lo tengo, luego ya es un avance. Y es que no sé quien soy. Jodido problema. ¿Por qué no podrían ser las cosas más fáciles? De todas maneras, he trabajado mucho en ello (miente, miento) y he reducido las posibilidades a 2 (dos). Soy un genio o soy un imberbe. En realidad, ni soy un genio ni soy un imberbe (otro paso adelante), simplemente, me encuentro en ese intervalo. Lo cual, efectivamente, me deja en el mismo sitio. Pero nunca está de mas reafirmar los pilares.
El problema es, a fin de cuentas, matemático. Por que, a fín de cuentas, todo en esta vida se reduce a las matemáticas, le pese a quien le pese. Es decir, se reduce, en este caso (caos) en particular, a longitudes de intervalo. Probablemente exista una palabra científica mucho más profunda para determinar esto que intento decir, pero ni la sé ni voy a buscarla. Es decir, en un intervalo de, por ejemplo, 25 (veinticinco) puntos o estados, se qué no soy ninguno de los extremos, luego quedarían 23 (veintitres) opciones distintas, algunas de ellas los suficientemente próximas a los extremos como para ser consideradas dentro de ellos. Esto mismo se podría aplicar con cualquier número. Y eso mismo, es un problema.
El otro problema (por que según escribo llego a la conclusión de que no hay uno, sino dos problemas superpuestos) es si consideramos un intervalo de solo 2 (dos) estados. A semejanza del lenguaje binario de los ordenadores: 1 (unos) y 0 (ceros). Es decir, ¿soy un genio o un imberbe?, ¿soy un 1 (uno) o un 0 (cero)?
¿Cual es, entonces, la opción correcta? Pues, creo que cojo el comodín del público. Y de hecho, esto último podría retorcerlo lo suficiente para hacer una tesis doctoral, pero no es el momento. Dejemosla en una sonrisa (la que estoy poniendo ahora) y una de mis frases típicas: "la gente es tonta".
P.D. Anoche soñé con ella. Creo que era rubia. O tal vez morena. Sus ojos eran tan azules como el color del cielo en primavera. O tal vez fueran de un verde esperenza intenso. Tal vez fuera de aquí, o, ¿quien sabe?, quizás fuera de allí. Que más dá. Lo que si sé es que no tenía nombre. Era mi princesa. Simple y llanamente. Era la heredera de mi reino. Pero ¿sabeis que era lo peor de todo? En efecto, que sólo era un sueño. Tal vez, en el fondo, sea esa la verdadera forma de vivir. Tal vez sea en los sueños donde realmente seamos felices, y lo que hoy por hoy llamamos vida no sirva más que para quemar minutos entre sueño y sueño. En fin. Tal vez debiera pegarme un tiro para así poder soñar en paz y sin interrupción hasta el final del cosmos. Tal vez me confundiera hace muchos días y unas cuantas entradas, al afirmar que "amor" era la palabra más bonita del diccionario. "Soñar" es... algo diferente... Tal vez debiera dejar de escribir e irme a soñar, o al menos intentarlo. O tal vez debiera ponerme a caminar, sin ninguna idea concreta, simplemente caminar e irme lejos, más allá de donde jamás imaginé llegar. Tal vez... Tal vez debería ponerme a llorar... Tal vez.
Tengo un problema. Un serio problema. Sé que lo tengo, luego ya es un avance. Y es que no sé quien soy. Jodido problema. ¿Por qué no podrían ser las cosas más fáciles? De todas maneras, he trabajado mucho en ello (miente, miento) y he reducido las posibilidades a 2 (dos). Soy un genio o soy un imberbe. En realidad, ni soy un genio ni soy un imberbe (otro paso adelante), simplemente, me encuentro en ese intervalo. Lo cual, efectivamente, me deja en el mismo sitio. Pero nunca está de mas reafirmar los pilares.
El problema es, a fin de cuentas, matemático. Por que, a fín de cuentas, todo en esta vida se reduce a las matemáticas, le pese a quien le pese. Es decir, se reduce, en este caso (caos) en particular, a longitudes de intervalo. Probablemente exista una palabra científica mucho más profunda para determinar esto que intento decir, pero ni la sé ni voy a buscarla. Es decir, en un intervalo de, por ejemplo, 25 (veinticinco) puntos o estados, se qué no soy ninguno de los extremos, luego quedarían 23 (veintitres) opciones distintas, algunas de ellas los suficientemente próximas a los extremos como para ser consideradas dentro de ellos. Esto mismo se podría aplicar con cualquier número. Y eso mismo, es un problema.
El otro problema (por que según escribo llego a la conclusión de que no hay uno, sino dos problemas superpuestos) es si consideramos un intervalo de solo 2 (dos) estados. A semejanza del lenguaje binario de los ordenadores: 1 (unos) y 0 (ceros). Es decir, ¿soy un genio o un imberbe?, ¿soy un 1 (uno) o un 0 (cero)?
¿Cual es, entonces, la opción correcta? Pues, creo que cojo el comodín del público. Y de hecho, esto último podría retorcerlo lo suficiente para hacer una tesis doctoral, pero no es el momento. Dejemosla en una sonrisa (la que estoy poniendo ahora) y una de mis frases típicas: "la gente es tonta".
P.D. Anoche soñé con ella. Creo que era rubia. O tal vez morena. Sus ojos eran tan azules como el color del cielo en primavera. O tal vez fueran de un verde esperenza intenso. Tal vez fuera de aquí, o, ¿quien sabe?, quizás fuera de allí. Que más dá. Lo que si sé es que no tenía nombre. Era mi princesa. Simple y llanamente. Era la heredera de mi reino. Pero ¿sabeis que era lo peor de todo? En efecto, que sólo era un sueño. Tal vez, en el fondo, sea esa la verdadera forma de vivir. Tal vez sea en los sueños donde realmente seamos felices, y lo que hoy por hoy llamamos vida no sirva más que para quemar minutos entre sueño y sueño. En fin. Tal vez debiera pegarme un tiro para así poder soñar en paz y sin interrupción hasta el final del cosmos. Tal vez me confundiera hace muchos días y unas cuantas entradas, al afirmar que "amor" era la palabra más bonita del diccionario. "Soñar" es... algo diferente... Tal vez debiera dejar de escribir e irme a soñar, o al menos intentarlo. O tal vez debiera ponerme a caminar, sin ninguna idea concreta, simplemente caminar e irme lejos, más allá de donde jamás imaginé llegar. Tal vez... Tal vez debería ponerme a llorar... Tal vez.
