Era inevitable
Lo era. Lo sabía desde que escribí la última entrada. De hecho, apuesto que lo sabía desde mucho antes, pero no quería decímerlo, no vaya a ser que me enterara. No podía decir adiós tan simplemente a una de las mejores cosas que había (he) hecho en los últimos años. Sólo necesitaba pensar (¡¿más?!), escucharme un rato.
Así que heme aquí. Estoy un poco desentrenado, en baja forma. Pero, sin embargo, todavía tengo muchas cosas que decir. No digo demasiadas, porque nunca se tienen demasiadas cosas que decir, otra cosa es que se digan demasiadas. Yo contaré algunas, me guardaré otras y del resto ya hablaremos. De momento he vuelto a casa, he descansado un poco de mi pequeña aventura. He repuesto las fuerzas y he vuelto a llenar mi mochila para reemprender la Búsqueda. Para continuar haciendo aquello que nunca dejé de hacer.
Desde el umbral de la puerta, con la vista puesta en el horizonte, las ganas de reemprender el viaje se multiplican. Todavía no se qué camino escoger, y la verdad es que nunca lo sabré con certeza. Por ahora me conformo con salir, con haber vuelto. Hoy digo de nuevo "Hola" y me preparo para la etapa de mañana. Porque el camino se presenta largo y tedioso, sobre todo, muy largo. Me froto las manos y... Adelante.
P.D. No, no lo he olvidado. Éste seguirá siendo mi Cuaderno de Bitácora, y hoy el día 548.
